Prohibido olvidar

Y además, el autor tiene una voz preciosa.

“ El ruido de las cosas al caer”, de Juan Gabriel Vásquez, nos muestra desde la intimidad el dolor de sus personajes sin esa pretenciosa arrogancia de quienes han sido víctimas y emplean el sufrimiento de forma instrumental en la esfera política, moral o, peor aún, social. Las redes están llenas de víctimas a las que les sobran razones y les falta compasión.

Vásquez nos ubica, en esta novela, en las inmediaciones de esa necesaria frontera entre “seguir con la vida” –con esa vida llena de estrategias de supervivencia que adoptaron los colombianos durante el reinado de Pablo Escobar– y “dejarse vencer por el miedo”.

El Ruido de las cosas al caer es una novela dura. Se siente así, pero no tengo tan claro qué la hace dura. Quizá es esa falta de precisión, de territorio y de propósito de la naturaleza del dolor la que se nos incrusta en la conciencia y nos recorre en el vacío, nos desgasta emocionalmente, espiritualmente. Quizá se deba a que la memoria, en esta historia (y quizá en todas, y eso es también lo duro) es la ejecución del horror, de la caída, del desplome, de la decadencia, y es, al mismo tiempo, la reconstrucción obsesiva (aunque a veces innecesaria) del sentido. Nada cambia en una cinta que se reproduce diez o cien mil veces. Pero cambia todo para quien pone “play” y la escucha una y otra vez. De ningún recorrido regresas igual a la realidad aunque el camino sea siempre el mismo.

Ahora que los marketeros políticos inventan eslóganes cada vez que bosteza un monaguillo, uno no puede sino recibir sentencias tales como “Prohibido olvidar” casi con desidia. Pero no conviene descuidarse. La frase emitida por la Revolución Ciudadana no es inocua, ni sus estrategias mnemotécnicas son simple romanticismo adolescente. ¿Por qué me prohiben el ejercicio libre de la memoria? Solo alguien que quiere reconstruir la historia pública es capaz de acuñar una perversidad como esa. Pero la memoria forzada no lleva ni a la libertad ni a la catarsis. Dijo Juan Gabriel Vásquez que “la historia pública es de quien tiene el poder para contarla”. Y ese es un poder demasiado grande para dejarlo en manos de los políticos.

Cuando la historia es borrada y reconstruida según las necesidades económicas o ideológicas del momento y dejamos que eso suceda porque “la verdad siempre se sabe al final”, estamos siendo ingenuos: “el final” no es un solo final ni es siempre el mismo final para todos. El final solo es el final de una historia: la que se cuenta.

Hoy falleció un amigo y mi forma de recordarlo fue hacer un listado de todas las locuras que escuché de él y junto a él. No somos si no somos en el recuerdo. La memoria nos define porque nos crea. La frase “Prohibido olvidar” solo pone en evidencia una política que intenta regirnos en lo más íntimo, que intenta hacer y mostrar el ejercicio de su poder justo allí, donde somos. Pero no hay que luchar contra esa orden. Las ideas no se vencen con otra idea más fuerte, sino con preguntas que ponen en evidencia el juego absurdo y violento del poder.

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12 comentarios sobre “Prohibido olvidar

  1. Me has dejado con ganas de leer no tanto “El ruido de las cosas al caer”, sino lo que sería un libro salido de tu brillante forma de escribir.
    Que triste lo de la pistola amenazante, mas triste lo de tu amigo. La terapia de recordar es extraña pero necesaria.
    Un abrazo.

  2. Muy buen texto, Denise. Pero te confieso que El ruido de las cosas al caer se lee y se precibe mejor en tus palabras que en el libro de Juan Gabriel Vásquez. La novela es dura e intensa desde el principio, pero poco antes del final se me disolvió en tristeza desprovista de respuestas. Desprovista de la fuerza inicial. Besos.

  3. Durante algún tiempo he sostenido que este gobierno, el de Rafael Correa, es un plan de marketing perfectamente ejecutado. Leer este post me ha dado más pautas para seguir argumentando mi hipótesis. Además me aclara muchas d emis dudas sobre ciertas “expresiones llenas de patriotismo”. En la parte de contenido, el artículo es muy claro y junta varios argumentos mostrando un escenario dificil de rebatir: desde lo litarario hasta lo político, pasando por lo emocional – personal. Muy bien logrado. Atte: @Zavala_ra

  4. WOW: — “el final” no es un solo final ni es siempre el mismo final para todos. El final solo es el final de una historia: la que se cuenta. —

    Felicitaciones Dénis… Con este Blog empieza un acercamiento de la literatura y análisis hacia los que no estamos tan involucrados en ella.
    besos
    m.

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