Un lugar de encuentro

Escribí esta columna para la revista que publicó Estación LibroAbierto  por su primer año de vida. Estación LibroAbierto es un espacio cultural donde se toman cursos variados de literatura, escritura, análisis de cine y más; se promocionan libros, se informa sobre el surgimiento de nuevos autores y fenómenos del mundo de las letras y se propician encuentros y actividades relacionadas al arte.

Hace poco escuché a Camille Paglia en una entrevista. Fue una experiencia de orden psicotrópico: soltaba palabras veloz y entrecortadamente, como una especie de Woody Allen feminizado y en crack. Me encantó. El tema era el fracaso de la universidad como institución educativa en la actualidad: “¿para qué sirve?”, se preguntaba. ¿Está formando personas felices? ¿Le preocupa lo que pase con sus estudiantes en diez o treinta años o solo quiere graduar robots que conseguirán trabajo al poco tiempo de dejar el campus y dedicarán sus mejores años a organizar papeles en una oficina? ¿Somos todos iguales, tenemos los mismos deseos, acaso?

Leonardo Valencia conversa con Cecilia Ansaldo sobre la escritura de cuentos y novelas y sobre su relato “Peligro para caminantes”. Nos brindaron café y orejas, un postre metafórico y simbólico en lugares como LibroAbierto y con invitados como Leonardo…

¿Un paisajista no puede leer a Shakespare? ¿Para qué servimos los profesores, qué podemos enseñar que no sepan ya los alumnos sobre el presente? Todas esas preguntas las formuló en el tiempo que dura la luz amarilla en cambiar a roja (lo pude calcular así porque escuché la entrevista en un podcast mientras manejaba).

Las preguntas de Paglia eran evidentemente retóricas, pero no por eso menos serias y comprometedoras para quienes nos encontramos en el sector educativo. La universidad no está formando personas felices ni paisajistas estudiosas de Shakespeare; y muchos maestros, desesperados por enseñar “algo”, enseñan, lamentablemente, cualquier cosa. Por eso, y hasta que la universidad resuelva su crisis, en muchas partes del planeta, incluso aquí, en Guayaquil, han empezado a crearse espacios alternativos en donde es posible enfrentarse a una formación con el rigor que se espera de las universidades de primer nivel, pero sin las ataduras y limitaciones burocráticas de estas. Estación LibroAbierto es uno de esos espacios.

Viví de cerca el nacimiento de Estación LibroAbierto. Allí he sido alumna y soy también instructora de los talleres de creación literaria porque una estación es justamente eso: un punto de partida y llegada; no es un espacio vertical de transmisión de ideas sino un lugar de encuentro entre nuevos y viejos autores, un lugar para proponer y escuchar lo que otros proponen. Un lugar donde espero encontrarme nuevamente con la Paglia, esta vez, sin luces amarillas, en un aula bien iluminada, ya no rodeada de carros sino de libros… porque pese a que soy casi activista del libro electrónico, la imagen de un libro abierto me sigue pareciendo propicia y hermosa. Un libro abierto nos presenta infinitas posibilidades, infinitos universos, infinitas vidas. Un libro abierto nos redime, nos condena, nos enfrenta, de manera silenciosa y a veces, paralizante, con ese otro mundo infinito que habita dentro de nosotros. Y eso es quizá lo más valioso que ofrece LibroAbierto: quienes asistimos a los cursos y talleres no vamos allí a “llenar nuestro tiempo” ni a adquirir conocimientos como ladrillos: útiles, prácticos, pesados. Un libro abierto es, ante todo, una pregunta. Y una pregunta es siempre una posibilidad de conocernos más.

Anuncios

6 comentarios sobre “Un lugar de encuentro

  1. Denise, muy interesante artículo. Si queremos seguier siendo personajes significativos en la formación de seres humanos que logren realizarse y liberar todo su potencial en forma positiva para la sociedad de mañana, debemos cuestionarnos todo el tiempo qué enseñamos y cómo lo enseñamos. Y ser autocríticos y flexibles, como nunca antes. Un abrazo ;-)

    1. Un abrazo, Darío, tienes toda la razón, es una combinación difícil para nosotros, pero necesaria. Diría que sine qua non. También creo que hay que rescatar ciertos rasgos que podrían sonar extraños, como la intuición, pero que en el arte suele ser necesaria: es una una forma de escuchar al otro. Abrazos, amigo y gracias por tu comentario y por visitar este blog :)

Penny for your thoughts

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s