Pinocho y los finales

De Pinocho sabemos el inicio y el final: el muñeco de madera que se transforma (es transformado) en un niño de carne y hueso. “En un niño de verdad”, dirían algunos, pero entrar en esa discusión es un tema extenso, casi fractal, que me apasiona más que nada por su falta de respuestas definitivas.

¿Por qué a Carlo Collodi le dio por inventar a esta marioneta viviente que desea ser humana? ¿Partió de una pregunta sobre la naturaleza de la vida o fue solo un experimento narrativo? En estos últimos años he estado leyendo y viendo cosas sobre la inteligencia artificial: una entrevista que le hace Neil De Grasse Tyson a Ray Kurzweil, la serie británica Humans, la novela gráfica Alex + Ada… La cultura popular está llena de historias similares, sean referencias directas a Pinocho o derivadas. La pregunta por la naturaleza de la vida se manifiesta y se registra de miles de formas, dependiendo de la disciplina que la estudie, del arte que la represente.

Uno de estos marcos de exploración es el humanismo, y una de las exploraciones del humanismo más populares es Star Trek, sobre todo The Next Generation. En el piloto, Encounter at Farpoint, el comandante Riker le dice al androide Data “Nice to meet you, Pinocchio!” cuando Data le dice que gustosamente renunciaría a sus muchas ventajas sobre los humanos por ser como ellos. Si bien el tema del androide que desea ser humano es un poco naive en las primeras temporadas, las implicaciones de esa búsqueda van cobrando profundidad en la serie, hasta que en una nueva saga, Voyager, el holograma médico de la nave decide emanciparse, es aceptado como persona y vive, se enamora, sufre y envejece como humano. “¡Fascinante!”, como diría Spock.

Volviendo a Pinocho y al proceso de adaptación de la novela, la parte más difícil fue llegar al final y que éste fuera creíble, coherente. ¿Qué cambia en Pinocho cuando deja de ser de madera? En la novela, el muñeco es convertido en niño y ya. No hay mucho drama. Además, vemos lo que ser humano significa para Pinocho, pero no lo que la humanidad de Pinocho significa para su padre… ¿quizá porque Gepetto ya asumió que Pinocho era un niño “de verdad” desde que éste empezara a hablar y a desobedecer?

Así como Gepetto emprendió una búsqueda hacia el interior de la ballena para rescatar a Pinocho, la persona que acudió en mi rescate en esos momentos de cavilaciones sin salida e incoherencias dramatúrgicas fue mi madre, gran lectora a quien le debo la afición/adicción a los libros. Solo recuerdo que durante todo el proceso de adaptación, pero particularmente, cuando yo ya había escrito “FIN” (es super cursi poner eso, pero me encanta) y estaba celebrando mi genialidad y proeza (si no lo hago yo, quién), ella me hizo preguntas que pusieron en evidencia los vacíos de la trama. Fue una especie de método socrático express.

Chandler hace el baile de Pinocho
Chandler hace el baile de Pinocho

No sé cómo sea el caso de las demás personas que adaptan obras o escriben guiones originales, pero en mi caso, hay un momento en el que debo abrir el trabajo e integrar más voces. Nunca sé cuándo va a ser: solo sé que va a ser. Es un privilegio inmenso haber contado con amigos que estaban allí para regalarme ideas y palabras cálidas como Diana Varas, quien me envió un artículo de 1981 sobre la vigencia de la controversia por la personalidad de Pinocho (es tremendo el muñeco éste) y me agradeció el compartir mi búsqueda: palabras cargadas de gratitud y sensibilidad: solo una artista generosa es capaz de hacer una interpretación tan linda de este torpe intento de bitácora. También está mi amiga Anita Raad, que me comentó que en Chile la compañía Teatrocinema había montado un Pinocho minimalista. Cuando hay pocos recursos para contar una historia, tu mente se abre, te obliga a buscar nuevas formas de narrar.

Otros amigos me prestaron su oído y su tiempo en almuerzos largos y monotemáticos por mi culpa… El teatro mata la amistad. Temporalmente. Mejor dicho, la pone en coma. Gracias por aguantarme, amigos.

Y bueno. Voy a cerrar este proceso aquí. Es hora de descansar para poder pensar luego en las obras que vendrán en el 2017, quizá vuelva a elaborar una bitácora de adaptación como ahora: ha sido gratificante, edificante. Gracias a todos.

 

FIN

 

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