Platón, Escher y Mira. Un eterno y grácil tren.

Quise escribir una reseña de la novela El Tren de Teresa P. Mira para el grupo Diseccionadores de Novelas fundado por Origen Cuántico, pero ya que algunos compañeros diseccionadores han hecho reseñas buenísimas, he preferido hacer una disección de las capas narrativas que conforman la novela.

Son cinco capas que le otorgan significado a esta breve y densa pero tremendamente hermosa novela. Estas capas están a su vez interconectadas, la una no excluye la presencia de la otra, y eso es lo que le da tanta riqueza. Quizá, con más tiempo, hubiese encontrado que hay más capas (o quizá, menos); pero esto es lo que debo entregar por ahora, pues me he tomado mucho tiempo en escribir las preguntas y no quería dejar esperando a los miembros del grupo y a la autora.

Arranco entonces in medias res, que, dada la naturaleza de la narración, puede ser en cualquier momento de la novela.

De las cinco capas, las primeras tres se desprenden del aspecto estructural, y las dos últimas tienen que ver con las fuentes externas e internas de la novela.

1) Estructura narrativa
1a. El espejo.
1b. La espiral.
1c: Lo fractal.

2) Fuentes externas (ideas, bibliografía, autores que inspiran el relato).

3) Fuentes internas (recursos narrativos, metáforas y demás elementos que le dan estilo al relato).

Intentaré dar ejemplos de cada capa.

1) Estructura narrativa

La capa de estructuras narrativas tiene que ver con el esqueleto de la novela; con la materia básica de la que está construido el universo en donde se desarrolla la historia; con sus dimensiones y profundidad, que va desde lo más grande a lo más pequeño (la edad de una estrella y los hilos de un uniforme) y desde lo más íntimo a lo más superficial; y a la vez, esta capa va construyendo la historia misma.

Esta primera capa se subdivide en tres metáforas que, en última instancia, podrían ser una misma, y una sola, si se considera que hay una dimensión del espacio-tiempo que aparece al final de la novela en donde el orden de nuestra dimensión no alcanza para comprender o describir la realidad.

1a. El espejo.

El espejo como estructura narrativa se presenta al menos en tres formas: en su acción de brindar un reflejo, a veces, un reflejo distorsionado; como lo doblemente especular (es decir, como si se colocara un espejo frente a otro); y como espejismo.

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Hand with reflecting sphere, M.C. Escher, 1938

El espejo como reflejo

  • La niña astada reproduce la voz de otras personas como si fuera una grabadora (un espejo de voz).
  • Dentro del laberinto espiral, en el círculo que se forma en medio de las dos líneas del tren, está todo y al mismo tiempo, nada. Es como observar el Autorretrato en un Espejo Esférico de Escher, en donde Escher es parte del reflejo y el retrato muestra esto, pero también muestra la mano que sostiene a la esfera; y por fuera del cuadro está la mano que ha dibujado todo esto. Es un espejo que muestra todo: tanto la presencia como la ausencia de lo que se ve.

El espejo como reflejo en el sueño de Jules

  • El sueño es un reflejo de su pasado y de su presente: en el sueño hay una luna, pero no es de la de su ciudad natal: es de hierro. Jules tiene conciencia de estar soñando, y al ver la luna sabe que no debería ser todavía de hierro. Hay un momento de lucidez en el que el sueño devuelve un reflejo ¿distorsionado? del tiempo.
  • En su ciudad natal, Jules se encuentra entre dos calles, que son como las dos líneas del tren donde se encuentra soñando, pero también son como las otras líneas de tren que verá en el futuro paralelas a las suyas y que ni él ni nadie puede saber si van hacia adelante o hacia atrás.
  • En el sueño hay ventanas que son como el “ojo del cíclope” en el tren.
  • Hay un guardia que lo vigila, a quien no puede decirle algo que siempre quiso decirle, como pasa con su situación sentimental con Pierre.

Los espejismos

Éstos son el reflejo de algo que no existe como tal, pero que se proyecta en nuestros ojos como si fuera real.

  • El bosque que aparece frente al tren es un espejismo.
  • Jules llama “un nuevo juego óptico, el más complejo de este mundo”, al espacio en medio de las vías del tren. Pero lo que hay allí es todo y nada. ¿Es el mundo un espejismo? Si lo es, ¿de qué lo es?

Lo doblemente especular

Cuando colocamos un espejo frente a otro, hablamos de lo que se conoce como “espejo infinito”. Las líneas del tren son como un espejo frente a otro, pero el infinito no se da en el reflejo de cada espejo, sino en lo que está entre ambos cuando las líneas del tren descienden por el laberinto y se une lo especular a lo espiral. Entonces, en medio de las líneas (o en el centro de la espiral) está el cosmos entero, el tiempo en su totalidad, la materia misma de la vida.

1b. La espiral.

¿Qué es una espiral? Podríamos decir, de acuerdo a la definición de la espiral simple, que es una línea curva que se va alejando de su centro mientras gira alrededor de éste.

En el caso de la novela, la espiral principal, el laberinto infinito, es tridimensional; es decir, es una hélice. Esta gira en pendiente. La dirección ascendente o descendente depende del punto de vista del observador y el contexto.

La línea de una espiral tridimensional, por lo tanto, se enfrenta a sí misma. Vista desde un ángulo, y girando el plano, está tanto de un lado como del otro, está arriba y abajo, está dentro y fuera del espacio que la rodea y del que se crea en su interior.

La espiral es una de las metáforas más complejas que conforma la estructura de esta novela. Quizá es una metáfora del tiempo, que no viaja en línea recta, como sugiere la concepción antigua de éste, sino que lo hace en espiral: el pasado y el futuro están en permanente enfrentamiento y el presente es solo un resultado de ésto.

La historia arranca en tiempo presente, con el narrador, Jules, identificando el momento y lugar donde se hallan él y su compañía de hoplitas: a bordo de un tren en una misión de exploración (y rescate) en un planeta de seres astados. Sin embargo, la narración la hace Jules ya desde el futuro.

Por otro lado, la grandeza narrativa de Teresa P. Mira no coloca un solo laberinto en la historia, sino que juega con esta metáfora, ubicándola en las cornamentas de los astados, en los hilos de los uniformes de los hoplitas, en las líneas de humo o de los trenes del otro lado del laberinto. Así en lo grande como en lo pequeño, los grandes escritores juegan con la estructura básica de su historia para darle esa sensación de universo contenido, inmenso y a la vez, interpretable.

1c. Lo fractal

Los fractales son objetos que tienen patrones que se repiten en menor escala. Son una forma de simetría, pero también de recursividad y de cierta manera, de espejos infinitos.

En la novela podemos apreciar el efecto fractal a nivel metafórico en distintas escenas:

  • El tren viaja las vías del planeta de los astados, y en el cielo, unos satélites captan esta imagen y la recrean en un holograma tridimensional dentro del tren. Este es un ejemplo de recursividad usado por Escher en su cuadro Print Gallery.
  • El tren viaja sobre dos líneas, iluminado por un sol tenue, cansado; dentro del tren, una lámpara de mesa ilumina a Jules y Pierre, que colocan sus brazos sobre los hombros del otro, en un paralelismo con las líneas del tren, a menor escala.
  • También se aprecia el nivel estructural de lo fractal de manera meta-narrativa, pero esto lo exploro en la siguiente capa, al hablar de Escher.

2) Fuentes externas.

2.1 La cultura y filosofía griegas

2.1.1 El Banquete de Platón

  • Jules sería Sócrates, de quien Alcibíades estaba enamorado, y el rival de este era Agatón. Nombres aliterativos, como Pierre y Polter.
  • En el discurso de Aristófanes en El Banquete, éste habla del origen del amor. Menciona los tres sexos: hombre, mujer y andrógino; y cada uno tenía dos partes: el hombre estaba conformado por dos hombres unidos; la mujer, por dos mujeres unidas; y el andrógino, por hombre y mujer. El castigo de los dioses fue partir por la mitad a estos seres, y desde ahí, las almas se buscan con intenso deseo y anhelo. Si fueron hombres antes del castigo, buscarán a otro hombre para completarse, y así.
  • Polter y Aurora son hermanos, pero son también almas que reconocen y desean estar juntas. El sentido de hermandad aquí alude a la búsqueda platónica.

2.1.2 Diógenes

Quizá hay una referencia a Diógenes. Pierre le regala una lámpara a Jules, así como Diógenes buscaba a un hombre honesto para darle su lámpara. A Diógenes lo acompañaban los perros callejeros, así mismo, la niña astada iba en compañía de una mascota buscando la verdad en Jules.

2.2 Escher

Escher está presente en el apartado dedicado a la estructura fractal; es también un autor referencial, y una referencia que se da en el universo de la novela; es decir, está en todas las capas y esto hace que la novela sea una especie de texto meta-narrativo, al igual que la famosa ilustración Print Gallery, de 1956, en la que el sujeto del cuadro está dentro de una galería y el cuadro que observa es al mismo tiempo la galería donde está; al mismo tiempo, y por fuera, es un cuadro que nosotros estamos viendo. Son tres niveles o dimensiones superpuestas en dos dimensiones.

Print Gallery, M.C. Escher, 1956

La forma en que Jules habla del mundo detrás del laberinto es como si estuviese dentro de un cuadro de Escher: “todo parecía un desquiciado dibujo de líneas de plata paralelas”. El enorme trazador que observa es imposible de describir, no tiene una forma fija, cambia y no cambia, hay una dimensión adicional a las tres de nuestro espacio-tiempo. Hacer una representación de cuatro dimensiones en un cerebro tridimensional resultaría en un cuadro de Escher en tres dimensiones. Una desquiciada escultura.

En el apartado de lo fractal, también, tenemos a los satélites que representan al observador externo. En el caso del holograma tridimensional del planeta que recrean en el tren, tenemos las dimensiones escherianas de la recursividad: los satélites observan a los seres que los han creado, y estos mismos seres observan una imagen más pequeña de sí mismos.

Cabe la pregunta: ¿quién observa a los observadores? No como paranoia, sino como la interrogante por las dimensiones.

3) Fuentes internas

3.1 La luz

La luz viene de distintas fuentes, naturales o artificiales, y en distintas formas: como calor, fuego o iluminación. Es un elemento narrativo clave, que, como muchos otros, es fluido y se adapta a lo que la situación requiera, pero siempre se presenta con su polo opuesto y siempre es un agente transformador.

  • Cuando proviene de la de la lámpara Tiffany, es tenue y cercana, une íntimamente a Jules y Pierre, pero también los distancia al enfrentarlos a lo que no se dicen; los ilumina, pero crea una oscuridad alrededor de ellos que los separa del mundo.
  • En la caldera del tren, la luz es fuego y movimiento, es la vida de la máquina, pero esa vida se alimenta de los muertos, de lo inmóvil.
  • Cuando viene del sol, la luz es tiempo y espacio, pero solo lo es porque entre él y el planeta hay un vacío.
  • Cuando viene de una persona, la luz es vida y muerte, como en el caso de la hermana de Polter, Aurora (“la luz de la mañana”).
  • El frío que siente Jules en todos los planos de la vida, en todos los lugares y momentos, solo es aliviado cuando logra encontrar su tiempo: al atravesar el laberinto y adentrarse “en los orígenes de algo. Tal vez, en los orígenes de todo”. Es un encuentro con el origen, una idea planteada también en El Banquete de Platón: las almas que buscan constantemente su origen en la fusión con la divinidad.

3.2 Fusión de elementos, antropomorfización

La antropomorfización no es solo un recurso literario, sino una herramienta que describe el universo de la novela: se funde lo animal con lo mineral, lo vegetal con lo humano, lo material con lo inmaterial, etc.

La fusión última se da en medio de las líneas del tren, en donde el tiempo y el espacio y todo lo existente: estrellas, personas, humanos, metales, plantas, danzan al unísono.

  • La máquina del tren gime como animal, se queja.
  • La máquina del tren tiene entrañas. Se funden la carne y el metal.
  • Los animales/plantas del planeta ronronean como la máquina del tren: se funden la fauna, la flora y lo mineral.
  • Los astados son una fusión de humanos con animales.
  • Las lanzas de los astados son de humo, pero cortan como cuchillos; y están unidas a su piel, pero son de humo.
  • Las plantas del planeta son gusanos.
  • Las ventanas son ojos.
  • El humo está domesticado.

3.3 El humo

El humo representa la falta de claridad en una situación, no es lo opuesto a la luz, sino lo que la oculta e impide que ésta refleje con fidelidad lo que existe. El humo es la trampa.

  • La neblina en medio de las vías del tren en el laberinto.
  • La neblina en el planeta que no deja que los satélites transmitan.
  • Las lanzas de humo de los astados.

3.4 El pasado de la Tierra

El pasado de la Tierra es el pasado de La Polis, pero no son el mismo lugar. Podrían ser el mismo lugar, pero en realidades paralelas.

Hay objetos y referencias de una Tierra como la nuestra, y una línea temporal que es la de la historia de la Tierra: la lámpara Tiffany, el libro de Goethe, la medida de las distancias estelares en años luz; las referencias al estilo victoriano, a Alcibíades y Escher. El contexto en que se emplean y su significado indica que son objetos de un tiempo pasado que cumplen la misma función que en nuestra Tierra.


Post para Diseccionadores de Novelas
Editorial: Café con leche
Ficha de GoodReads: El tren – Teresa P. Mira de Echeverría
Dónde comprarlo: Lektu, Amazon
Puntuación: 5/5

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2 comentarios sobre “Platón, Escher y Mira. Un eterno y grácil tren.

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